domingo, 14 de junio de 2009

Instrucciones para salir de la cama y vestirse a la mañana temprano en invierno


Todos habremos notado que por la mañana, al madrugar para ir al trabajo, a la escuela o a donde se deba ir, y antes de salir a la calle, hay que vestirse. En parte por convención social, en parte por el frío, hay que lograr salir de la cama y cruzar la puerta de la casa vestidos. Es recomendable dejar la ropa preparada la noche anterior en una silla cercana a la cama antes de quedarse dormido para evitar movimientos de más en la fría mañana. Llegada la hora de levantarse, indicado por el tititití-tititití-tititití del despertador, por la tele programada que se enciende o por la alarma del celular, vale tomarse unos segundos para reaccionar, entender que hay que levantarse y apagar el artefacto que corresponde. El primer paso es el que más cuesta decidir, se trata de sacar tímidamente el pie derecho o izquierdo al espacio exterior de la frazada de la cama para tantear el grado de frío. Hacerlo lentamente: dedos, empeine, tobillo, hasta llegar al pie entero. En caso de tener medias, luego de esta primera aproximación, sacarse la media con la mano que corresponde al lado opuesto del mismo pie de la acción anterior (mano izquierda con pie derecho o mano derecha con pie izquierdo). Si el frío es insoportable, volver a introducirlo en la frazada (con el resto del cuerpo) por un instante. Asimismo, es importante concentrar la energía en mantener los ojos abiertos, puede ser necesario utilizar los dedos de las manos para refregarlos y ayudarlos a que no se cierren. Para vencer el sueño es aconsejable no mirar por la ventana, el cielo no suele ser muy alentador a estas horas del día, se puede creer que todavía es de noche, se cierran levemente los ojos y paf! se cae en un sueño profundo. En cuanto se tome la decisión, hay que salir rápido de la cama. Si se lo hace lento puede causar arrepentimiento en el camino. Es importante no pensar en lo que se está haciendo, simplemente hacerlo automáticamente. Si se entra en cuestionamientos probablemente no se logre cumplir el objetivo. Luego, tomar las medias de la silla donde se dejó la ropa preparada antes de dormir y colocar una en cada pie, nótese que este paso y el siguiente todavía se pueden hacer sin salir de la cama. Luego sacar la parte de arriba del pijama, en caso de ser mujer es posible abrochar el corpiño en la cama, una vez acomodado salir definitivamente y rápidamente de la misma así se evita caer en la tentación. Seguir con la parte superior del cuerpo, sea remera o camisa (manga larga o corta), luego sweater, buzo o polar. Una vez finalizada esta sección, pasar al tronco inferior. Sacar el pantalón pijama y poner pantalón o pollera, esta última sólo si es mujer u hombre escocés. Se elige calzado y se termina la tarea de la vestimenta. Para salir a la calle se pueden combinar accesorios como bufandas, cuellos, guantes, gorros de lana.

sábado, 13 de junio de 2009

Instrucciones para prender un televisor


La tarea de encender un televisor puede resultar un tanto compleja, pero no se alarme: le explicaremos paso a paso cómo hacerlo. Para comenzar consiga un televisor que ya haya sido instalado y se encuentre listo para usar. Luego busque en los alrededores un aparato de plástico duro, probablemente negro, de unos 10 centímetros de largo, 3 cm de ancho y 1 de grosor, que sobre una de sus caras posee una serie de protuberancias que al ser presionadas se hunden levemente y llevan números dibujados sobre ellas (llamados botones), objeto que nombraremos control remoto. Si el artilugio comienza a emitir cierta melodía de volumen fácilmente audible, es posible que usted tenga en su poder un teléfono inalámbrico. Deje el teléfono sobre una superficie plana y busque otro objeto de características similares. El artefacto que busca debe tener dispuestos de alguna manera sobre los botones los números del 0 al 9 (un número por botón, característica que comparte con teléfonos inalámbricos y celulares) y otros botones dispuestos posiblemente en forma de cruz con las letras VOL o los signos + y -, y las letras CAN o CH. No se preocupe por ellas, deberá hacerlo sólo luego de finalizar la actividad de encendido. Por el momento utilice esta información para encontrar el control. Una vez conseguido el artilugio, busque en uno de sus extremos superiores un botón rojo con las letras ON/OFF. Ubíquese frente al televisor, a una distancia no menor a un metro, y si es posible siéntese en una silla, sillón, sofá cama, almohadón o algún otro espacio que le resulte confortable, apunte el control hacia el televisor de manera que el antes mencionado botón rojo quede en línea casi recta con respecto a la cara frontal del aparato que desea encender. Presione el botón. Si el televisor no se enciende, gire el control, busque una ranura sobre la superficie aparentemente lisa, retire la tapa. Es posible que el espacio destinado a las pilas esté vacío. Consiga dos pilas AAA, colóquelas en los espacios indicados con la figura de la pila de manera que la silueta se adapte al dibujo y cierre la tapa. Ubíquese frente al televisor como se le indicó anteriormente, y presione el botón (rojo) nuevamente. Relájese y disfrute.

jueves, 11 de junio de 2009

Lo quiero, no lo quiero, lo quiero...


Sales al patio y él está acechándote. Atento, aguardando en algún bolsillo, cartera, o caja. Luego tomas contacto con él, lo hueles, lo agitas, lo golpeas un poco. Reconoces que está vivo, intacto, que lo quieres. Logra atraparte de algún modo, seducirte de alguna manera. Te encuentras vulnerable ante una cosa tan pequeña que solo cabe entre tus dedos. Tal vez porque las cosas pequeñas tienen más fuerza y poder que las grandes.
De pronto lo sacas de esa cajita y lo dejas recorrer tus manos. Lo agarras y lo acercas un poco. Tiene un sabor particular depende de cual sea su naturaleza. El contacto con el calor lo prende y te enciende. Descubres que algo tan insignificante adquiere de repente un valor que desconocías. Creas un vínculo afectivo. Generas una ilusión de dependencia por un momento. Crees controlarlo hasta que le das el primer beso y aspiras un grueso humo de fantasía que genera una adrenalina que te recorre por dentro.
Suavemente despegas los labios de él y lo miras echando una bocanada de aire gris al cielo azul. Dejas el brazo danzar en el aire y sientes que algo se aflojó. Percibes que estás más seguro que antes, que puedes tenerlo entre tus manos y pretendes tirarlo cunado gustes. ¿Pero es así? Todavía no lo sabes hasta que te dan ganas de besarlo otra vez pensando que en esta oportunidad vas a encontrar la respuesta. Vuelves a fallar. Es paradójico, como la vida. Te encuentras con lo mismo varias veces y te vuelves a golpear. Luego sientes que se está consumiendo. Lo besas rápidamente dos o tres veces inhalando un humo un poco más espeso y fuerte. Olvidas ya que lo estás agarrando con los dedos. El cuerpo te pide que lo beses como por inercia y cuado roza los labios te encegueces. Inhalas con más ganas pero menos conciente.
Te planteas como es que algo tan pequeño puede confortar tu estado anímico, envolverlo y hacerlo mas leve.
Pero cuando lo terminas de mimar y ves que la colilla en el piso y las cenizas que derramaste son las únicas huellas de que fumaste un cigarrillo y que todo terminó… Es ahí que te vuelves a preguntar porque lo hiciste. Tienes la esperanza de abandonarlo, pero sabes que te espera otra vez en una simple cajita.
Solo fueron diez minutos en que uno cree controlar algo y resulta ser lo contrario.
Todos esos sonidos e imágenes que pasaron mientras el humo acechaba la ansiedad y los temores, se desvanecieron. Fue tan efímero como una estrella fugaz.
Consideras finalmente cómo es el cigarrillo en tu vida y lo que pasas a ser en ella. El rol de un joven osado (cuando lo enciendes) y luego un simple espectador que ve en un futuro su pasado con paciencia (cuando lo terminas).
Ramallo Leandro.-

Instrucciones para tomar el té

Preparar la infusión denominada té actualmente es una técnica sencilla desde que ha sido reducida a los saquitos, por lo cual solo es necesario saber hacer fuego o contar con una hornalla y gas para calentar agua, que según su calidad obtendremos distintas variedades en el sabor, y por supuesto tener acceso a un recipiente. La camellia sinensis o camellia viridis es el ingrediente principal de la bebida que en oriente es protagonista de ceremonias centrales de la cultura, mientras que en occidente su mayor exponente es la costumbre inglesa del té de las cinco, por lo demás la tarea ha sido simplificada, mucho más aún si de tomar el té se trata. Una vez que el té esta servido es fundamental la decisión acerca de cuánto tiempo dejar el inquilino en la taza, para que el agua y el té contenido en el saquito se conozcan. Una vez que entran en contacto el momento es único y fugaz: el té reacciona como herido en el mar, su sangre se desparrama rápidamente en el medio líquido. El primer impacto es el fundamental, luego su propagación se realiza en forma pareja, salvo que se recurra al utensillo denominado cucharita que puede prensar el saquito, enrollado el hilo y apretando para que deje su último aliento en el habitáculo redondo.

De todos los modos de proceder no hay como resultado un mal té porque si se procede a retirar tempranamente el saquito obtendremos un sabor sutil, delicado y ligero, y en el otro extremo encontraremos un té fuerte de sabor pleno, visualmente brillante y una corporeidad espesa. Después de todo lo más importante es que se mantenga caliente y poder aprovechar el tiempo que se conserva así para disfrutarlo con la mayor cantidad de los sentidos, como la vista, el olfato, el gusto, el tacto y si así lo quisiera presionar el oído contra la taza hasta escuchar el propio latido. Todo se pone en juego al tomar entre las manos la taza caliente y pasar el rostro por encima para olerlo y sentir el té evaporándose en la cara mientras se cierran los ojos y el té nos entra por los poros a la vez que lo respiramos. Todo confluye hasta que determinamos el tiempo necesario de entibiamiento, el momento justo en la curva antes de que se empiece a enfriar, dado que no nos incumbe ahora el te helado que solo podemos tomar por la boca. El tiempo lo pasamos junto a la taza, mirando como los dedos recorren las curvaturas de porcelana tibia mientras entran y salen del asa. Finalmente cuando el momento ha llegado con la mano que nos da mayor agilidad tomamos la taza y levantamos levemente el codo, quedando el brazo en dirección oblicua a la mesa y el antebrazo en forma perpendicular. Por último exhalamos un último respiro, forjamos con los labios una pequeña entrada y por medio de un suave movimiento ascendente de la mano dejamos que el líquido fluya al interior.

María Belén Rosbier

Instrucciones para estornudar


Suele suceder que en ciertas ocasiones sienta un cosquilleo en la nariz, o algo parecido a la necesidad de expulsar violentamente el aire desde los pulmones hacia el exterior. Para evitar confusiones, llamémosle ganas de estornudar. No hay nada más relajante que la sensación posterior a esta experiencia y por ello, el problema surge cuando el estornudo se niega a salir. Si se encuentra en esta situación, sírvase seguir los pasos que a continuación se enumeran.
En primer lugar, intente que el cosquilleo no se diluya en el tiempo, reténgalo. Podrá utilizar para ello diversas técnicas, por ejemplo, pensar en algo que le genere esa sensación tan particular, recuerde viejos estornudos.
En caso de que este primer paso no surta efecto, huela algo que le genere rechazo. Si usted es alérgico contará con gran ventaja en esta ocasión: podrá elegir acercar su nariz al polen de una flor si se encuentra en el exterior o abrir la caja del jabón en polvo dejando que las partículas impregnen el aire a su alrededor.
Finalmente, aunque no hay pruebas fehacientes sobre su efectividad, algunas personas creen que con mirar fijo cualquier fuente luminosa, se ayuda al tímido estornudo a salir de su escondite. Considere éste un último recurso.
Una vez que la sensación se encuentre inevitablemente presente en su mente, tanto que haya pasado de ella a su nariz, considérese listo para comenzar.
Tome aire, hasta sentir que sus pulmones están tan llenos que en ellos no podría caber un alfiler. Cierre la boca e inspire llevando rápidamente su mano derecha (o la izquierda en caso de no ser hábil con la primera) hacia su rostro. Colóquela en forma cóncava, con la palma apuntando hacia usted tapando la punta de la nariz y gran parte de la boca. De contar con un pañuelo, podrá colocarlo entre sus dedos índice y mayor, dejándolo caer sobre el resto de la mano para evitar que las partículas se escapen entre las hendiduras.
Llegado este momento, relájese, deje salir el aire por sus orificios nasales y acompañe el gesto con una leve contracción del tronco hacia delante. También, podrá inclinar la cabeza suavemente hacia abajo. Recuerde complementar su estornudo con el sonido característico: podrá optar por el clásico “achís”, su versión para señoritas o “chísss” o por el grave “aaa-chú” para los caballeros.


Natalia Friera

Instrucciones para mirarse al espejo


Colóquese en frente del espejo. Cuélguelo cuidadosamente a una altura prudente, similar a la de su estatura. Asegúrese de que quede correctamente fijado, ya que, dado el caso de que se tratara de un espejo suicida, éste podría correr por las paredes y techos, hasta arrojarse a través de la ventana próxima.
Antes de enfrentar a su reflejo, es necesario que deje todos sus prejuicios de lado. Los reflejos son muy astutos y logran percibir con muchísima facilidad lo que las personas traen en mente. Párese firme y manténgase serio (de esta manera, demostrará respeto). Examine con detenimiento cada una de sus facciones. Luego, para romper el hielo, comience a mover los labios de derecha a izquierda, de arriba hacia abajo, frenéticamente. Repita esta secuencia respectivamente con ojos, nariz y cejas, y a continuación, con todas las partes del rostro de manera simultánea. Es probable que, en un principio, extrañado, su “yo” del espejo vacile unos minutos antes de empezar a imitarlo, y se quede de brazos cruzados. Siempre tan desconfiados ellos. Pero si usted le ha caído bien, pronto comenzará a seguir sus movimientos, incorporando quizás, algunos pasos de baile.
No olvide mantener una relación amistosa con su reflejo. Éste puede ser de gran ayuda a la hora de combinar carteras con zapatos o camisas con corbatas. Se recomienda evitar críticas, ya que antes éstas, suelen volverse algo hostiles, y a modo de venganza procurarán devolverle la peor imagen de usted mismo que jamás haya visto. Además, le harán burla cada vez que les de la espalda y, los más traicioneros, pueden aprovechar sus momentos de distracción para arrojarle cualquier objeto que se encuentre a su alcance. Fue así el caso del reflejo irlandés, que cansado de escuchar groserías, tomó un jarrón de porcelana y lo lanzó contra su doble, provocándole serios cortes en la parte superior de la cabeza, y por supuesto, la pérdida de aquella reliquia que costaba fortuna. De más está decir, que después de esto se dio a la fuga, aunque algunos vendedores de espejos creen haberlo visto paseándose de marco en marco.
Por último, pero no por eso menos importante, debe comprender que, al igual que nosotros, a los reflejos les gusta pasar tiempo con su familia y amigos, ir al cine, y por lo general realizan estas actividades durante el día, cuando usted se encuentra fuera de su casa. Por esa razón, sería conveniente que evite buscarlos en cada espejo que encuentran en la calle. Y, si no es mucho pedir, tenga algo de consideración y, si se levanta a mitad de la noche para ir al baño o tomar agua, no encienda la luz, ¡ellos también duermen!
Ayelén Tejada De Clerk