
Una vez que toda la vajilla esta ordena y acomodada de un lado de la pileta de la cocina, es obligatorio comenzar con el proceso de enjabonado. Para esto es necesario los siguientes materiales: agua caliente, una pileta, detergente -se recomienda una buena marca de esas que nunca acaban-, diferente tipo de esponjas (de felpa, de virulana y otra apta para el teflón), un trapo o toalla para limpiar la cocina de restos de jabón y agua; un par de guantes de goma en el caso de ser sensible al agua caliente y a los productos químicos o haberse hecho la manicure hace poco tiempo; y un delantal para no manchar la ropa.
¡Ahora sí, comienza el proceso de lavado! Debe colocar en la esponja abundante detergente y agua, estrujarla hasta que brote la espuma por todos los costados de la mano, eso es señal de que puede continuar. Eso sí, deberá volver a mojar la esponja cada cuatro utencillos aproximadamente. Dependen las posibilidades de cada persona, ya sea diestro, zurdo o ambidiestro va a manipular la esponja con la mano que mejor le convenga. Entonces comience a enjabonar los platos, de un lado y del otro, con mucha espuma y energía. Lo mismo hará con las cacerolas y ensaladeras. Luego se seguirá por los vasos y copas que se hará cuidadosamente de adentro hacia fuera y serán colocados de nuevo en su lugar. Por último los cubiertos, con extremo cuidado, ya que pueden cortar. Por lo tanto se deben tomar a estos del mango y desde allí pasar la esponja hacia el otro extremo. Con respecto a los cuchillos, la esponja debe envolver el filo y así se correrán menos riesgos.
Ya enjabonada toda la vajilla, abrirá el grifo y buscará una temperatura óptima, esto quiere decir caliente pero sin quemarse la piel. Una vez encontrada esa temperatura comenzará con el enjuagado. Tomará la vajilla y la pasará por debajo del agua hasta que esta se lleve todo el jabón y la suciedad. Puede suceder que todavía queden restos de grasa o partes quemadas en ollas y sartenes, estas son las más difíciles de limpiar. Es por eso que durante el enjuagado debe tener a mano aún la esponja que corresponda para frotar lo que sea necesario.
Si posee una escurridera, que son esas estructuras de plástico o metal con diferentes compartimentos, se facilita el modo de acomodar la vajilla ya enjuagada, casi siempre los platos van de forma vertical, los vasos boca abajo y los cubiertos con sus puntas hacia abajo en un pequeño recipiente. Sino se recomienda colocar a los platos boca abajo sobre un repasador seco, los vasos también y los cubiertos en algún recipiente donde quepan cómodamente.
Finalmente sólo resta limpiar las esponjas, la mesada y pileta con restos de jabón, agua y algunos residuos. Todo el procedimiento puede llevar entre cinco a veinte minutos, dependiendo exclusivamente de la cantidad de platos para lavar.
Advertencia: se ruega que las personas que lleven a cabo este proceso no discutir acaloradamente entre sí, o realizar la actividad en estado de melancolía, tristeza o llanto incontrolable, ya que podrían romper mucho de los utensillos e incluso cortarse con alguno de ellos. Tampoco es ideal lavar mientras se habla por teléfono porque este se puede resbalar y caer dentro de la pileta con agua, y así producir un corto circuito.



